Nunca dejes de ser alumno

Nunca he dejado de estudiar.

Aunque hace muchos años dejé los estudios reglados y me puse a trabajar, nunca entendí que eso significara dejar de formarme.

Desde que monté mi empresa he hecho cursos, he asistido a jornadas, he buscado información, he seguido a profesionales que podían enseñarme algo y he intentado mantenerme al día.

Porque hay algo que tengo bastante claro: si trabajas en un sector que cambia, no puedes quedarte quieto mientras todo lo demás avanza.

Y ahora, después de muchos años, he vuelto a las aulas.

Esta vez con unos estudios reglados de Marketing y Publicidad.

Pero para mí no supone volver a estudiar.

Supone continuar estudiando de otra manera.

Aprender no siempre ocurre en el aula

Durante estos años he aprendido de muchas formas.

He aprendido haciendo eventos, por supuesto.

Pero también haciendo cursos, escuchando a otros profesionales, leyendo, observando campañas, asistiendo a festivales de publicidad y siguiendo a personas que saben mucho más que yo sobre marketing, creatividad o comunicación.

Incluso he tenido épocas en las que me entretenía votando anuncios en plataformas publicitarias.

Porque me interesa.

Me gusta saber por qué una campaña funciona, qué hay detrás de una idea, cómo consigue una marca llamar nuestra atención o por qué algo nos emociona y otra cosa nos deja completamente indiferentes.

Y creo que ahí está una parte importante de la formación que a veces olvidamos: aprender también consiste en mirar con curiosidad.

Volver a estudiar.

Por eso hace aproximadamente dos años decidí matricularme en Marketing y Publicidad.

No porque sintiera que me faltaba una formación para poder hacer mi trabajo.

Tampoco porque después de tantos años necesitara demostrar nada.

Lo hice porque quería aprender más.

Y porque el marketing siempre me ha interesado.

Ha sido curioso volver a estudiar después de tantos años trabajando.

En clase he encontrado conceptos que ya había aplicado de manera intuitiva durante años.

Y también he descubierto herramientas, teorías y formas de entender las cosas que me han obligado a replantearme otras.

Eso es precisamente lo que busco cuando me formo.

No quiero acumular diplomas.

Quiero ampliar mi manera de mirar.

Seguir siendo alumno.

Creo que “ser alumno” no tiene tanto que ver con estar matriculado en un curso.

Tiene que ver con una actitud.

Con reconocer que siempre hay alguien que puede enseñarte algo.

Que una persona más joven puede tener una idea que tú no habías tenido.

Que alguien de otro sector puede enseñarte una forma diferente de resolver un problema.

Que una campaña puede hacerte pensar.

Que un error puede enseñarte más que diez aciertos.

Y que después de tantos años, todavía puedes encontrarte con algo que no sabes hacer.

A mí, sinceramente, eso no me preocupa. Me gusta. Porque significa que todavía tengo cosas por descubrir.

Lo que realmente significa crecer.

Quizá por eso esta nueva etapa profesional tiene tanto sentido para mí.

Estoy estudiando Marketing y Publicidad, sigo trabajando en eventos, sigo aprendiendo de cada proyecto y cada vez miro mi profesión desde más ángulos.

No quiero elegir entre experiencia y formación.

Quiero que una alimente a la otra.

Porque después de tantos años he aprendido que la experiencia te da una base, pero la curiosidad evita que te quedes parado sobre ella.

Y esa es, probablemente, una de las cosas que más quiero conservar de mí misma.

Las ganas de seguir aprendiendo.

“Dejar los estudios no significa dejar de aprender.”

 

No creo que haya una edad para aprender.

Ni una forma única de hacerlo.

A veces será un curso.
Otras, un libro.
Una conversación.
Una campaña.
Un error.
Un proyecto.
Una persona.

Y, de vez en cuando, también será volver

a sentarte en un aula.

Lo importante es no dejar de ser alumno.